"L9", ilustración revista "El Pont". C.M.U. Penyafort-Montserrat. Barcelona, 2008


RELATO
Título: L9
Autora: Casandra Riera

Texto: En el metro de Barcelona anuncian la estación de esta manera: una mujer dice "próxima estació" y un hombre contesta anunciando el lugar. Otras veces es alrevés: un hombre dice "próxima estació" y la mujer contesta. La vocalización es neutra, sólo cumple con el requisito de anunciar con buena dicción. Sucede así salvo en la estación de Brocaders, en la línea 9, cuando contesta la voz masculina.

Por lo que fuera, hubo una época del año en que tomé esa línea con frecuencia y acabé pensando que el señor de la voz del metro estaba enamorado de alguien en esa parada. Pronunciaba como si de un poema se tratara; como si una sonrisa asomara al llegar a la o, con una tilde de entusiasmo -discreta, claro está-. La sonrisa se mantenía durante el resto de vocalización y cuando llegaba a la a tomaba un tono veraniego romanticoide y voluptuoso. La pronunciación en general era firme; quizá fuera un amor correspondido. La vería sentada en el metro desde algún lugar omnipresente, quedarían algún día, un café y hasta pronto, una copa de vino y luego otra... Un sutil vestido y un cigarillo en sus sensuales labios. Una vez y otra.

Probablemente la historia duró bonos y bonos de T-10s.

Sin embargo volví a pasar por esa parada el otro día y la última sílaba me dió que pensar. Yo no creo que la cosa haya ido a más. La mujer de la voz del metro empezaría a sospechar del romance y son demasiadas las paradas de metro a dúo como para no darse cuenta. Me los imagino quedando por (pen)última vez en un café, sentados, con la gabardina puesta todavía y cogiéndole de la mano cual Humphrey Bogart a Ingrid Bergman. Siempre nos quedará París.

Supongo que a partir de entonces ella empezó a tomar el bus. Sin embargo... algo me dice que la chica sentada ahora enfrente mía, en este vagón de la línea 9 es ella. Sí, seguro. Tiene su cara y lleva el vestido con el que me la he imaginado. Quizás no ha resistido la tentación de recordar. O quizás sucederá que al llegar a Brocaders vuelva a escuchar un poema.